Sébastien Loeb tardó en montar su tienda para irse a descansar, pero lo consiguió y parece que durmió plácidamente rumbo a una nueva victoria de etapa en el Dakar. Le llegó por sorpresa al francés, que vio como Carlos Sainz apretaba las tuercas a su magullado Audi para imprimir el mejor ritmo de la jornada, una actuación inútil después de que los comisarios le aplicaran una sanción de cinco minutos por saltarse el límite de velocidad. Otro giro negativo a su funesta participación. El piloto madrileño, que ya no tiene nada que perder y no cuenta para la victoria general, dominó la octava especial, pero volvió a quedarse sin premio después de ser cazado a 70 km/h en una zona de 30 km/h.

