La ley de los <em><strong>Barrios </strong></em>dice que sólo los que superan todos los obstáculos que pone la vida acaban abrazando el éxito. En <strong>Moratalaz</strong>, en dos años de prebenjamín, ya descubrieron su talento. Sin embargo, es su envidiable personalidad la que explica que <strong>Pablo </strong>se haya convertido en la mayor ilusión del <strong>Atlético </strong>sin haber perdido ni un ápice de la humildad con la que se ha forjado su camino por la <strong>Academia </strong>hasta acabar derribando la puerta de <strong>Simeone</strong>.

