Cada cuatro años la dirección del fútbol suele zigzaguear para acomodarse a lo que ha llevado al equipo campeón al título. Todo el mundo, claro, tiende a copiarle desde el concepto de juego hasta el dibujo táctico, sólo que en este no va a ser posible porque, ¿cómo imitar a Argentina? Habría que tener a Messi, a este extraño Messi otoñal que maneja los partidos caminando, y rodearle de todo lo que mejor le convenga, que es lo que hizo Scaloni tras alguna prueba y error. Pero ¿quién tiene este Messi o algo parecido? La historia sólo nos recuerda dos casos, el Pelé residual de México-70, que jugó así, y mutatis mutandis, aquel Roger Milla de Camerún en Italia-92, casi cuarentón, que repetiría, ya con 42, en Estados Unidos-96.

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