Los genios suelen hacer acto de presencia cuando más se les necesita. Y en baloncesto también. Apenas había habido noticias en el Palau de Milos Teodosic, uno de ellos, hasta que tras la remontada del Barça al final del tercer cuarto, Scariolo frotó la lámpara y apareció el base serbio para adueñarse del partido y, con una maestría y una clase descomunales, aguantar las embestidas azulgranas y llevar a la Virtus Bolonia al triunfo (75-83).

