Jugador único en los campos de fútbol, Pelé dispuso de otro talento diferencial fuera de las canchas: la certeza de su fabuloso valor económico en un deporte que estaba acostumbrado a producir ídolos de masas, oprimidos por leyes esclavistas o extremadamente cicateras. Con 17 años, un imberbe Pelé cautivó a los aficionados en el Mundial de 1958. Dos años antes había firmado su primer contrato por el Santos: 40 dólares al mes, alrededor de 425 dólares actuales o 398 euros al mes. En 1960 firmó un nuevo contrato que reflejó la percepción que Pelé tenía de su indiscutible importancia: 175.000 dólares anuales (1,7 millones hoy en día o 1,6 millones de euros).

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