El tercer día de <strong>Dakar</strong>, de nuevo, ha vuelto a sonreír a las aspiraciones de <strong>Carlos Sainz</strong>. La <strong>emboscada de piedras</strong> en las que <strong>David Castera</strong> ha sumergido a todos los pilotos hoy le ha pillado, además, abriendo pista después del emotivo triunfo de ayer. Pero Sainz ha sabido <strong>nadar y guardar la ropa</strong> y salir indemne de una situación que a otros se les ha atragantado.

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