“Sí se puede”, clamaba la gente en el Príncipe Felipe cacereño, un vetusto estadio en el que el césped no suele ayudar a los equipos que bajan la pelota al piso. El Girona es uno de ellos y padeció un calvario ante un equipo de Segunda RFEF, un histórico con una larga tradición de problemas económicos que ahora sueña con otra jornada aún más grande en la Copa del Rey tras derrotar (2-1) a un rival que juega tres categorías por encima. Un gol de Iván Fernández a media hora del final decidió un duelo igualado en el que en la primera parte se adelantaron los locales antes de que Taty Castellanos empatase para el Girona.

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