Yo fui testigo del nacimiento del tiki-taka canario. Ocurrió hace 60 años, mucho antes de que me convirtiera en profesor de Historia. La UD Las Palmas tenía entonces un equipo galáctico: Tonono, Juanito Guedes, Germán Dévora, Castellano, Gilberto Rodríguez… Puedo recitar de carrerilla aquella alineación. Terminamos terceros en 1967 y subcampeones en 1968. Su juego era muy pausado, calmado e increíblemente técnico. Era una delicia verlos jugar. Había dos o tres jugadores que ejemplificaban a la perfección el estilo. Guedes se convirtió en mi futbolista favorito. Le apodaban El Mariscal por su carisma. Actuaba como capitán y organizaba al equipo en el césped y fuera, ayudando a sus compañeros. También Germán, al que le decían El Maestro por su técnica especial para hacer regates increíbles y lanzar pases tremendos. Marcaba goles maravillosos. Tenía magia en los pies.

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