El pasado 27 de noviembre fue un día muy especial para mí. Como aún me quedan unos meses para cumplir 27 años, os adelanto que no se trata de mi cumpleaños. Ese día fui por primera vez con mi novia, Irene, a ver un partido de fútbol en un estadio. En este caso en Butarque, ya que se enfrentaron su equipo, el CD Leganés, y el mío, el Granada CF. A los dos nos hacía mucha ilusión porque somos muy futboleros. El problema es que no podemos hacer este plan muy a menudo porque tenemos una pequeña dificultad: vivimos a 300 kilómetros de distancia. Ella es de Leganés, al sur de Madrid; yo, de Beas de Segura, un municipio de Jaén. Nos conocimos en mi pueblo hace años porque la abuela de Irene vive aquí y viene mucho a visitarla. Sin embargo, solo llevamos unos meses saliendo. Así que, en verano, en cuanto se publicó el calendario de LaLiga SmartBank de esta temporada, nos pusimos a organizar el viaje.

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