La noche argentina empezó con un estallido bajo tierra. Había empatado Croacia ante Brasil y el metro de Doha, a tope de aficionados albicelestes, explotó. Y terminó cuatro horas más tarde con otro grito, este ahogado, de liberación. Con Dibu Martínez, que había detenido dos penaltis, desplomado en una esquina, con los brazos abiertos, solo, victorioso y a la vez devorado por la angustia. Todos se fueron a abrazar a Lautaro Martínez, el autor del quinto lanzamiento, menos Messi, que buscó al meta. Como en su arenga previa a la final de la Copa América de 2021, la que le ganaron a Brasil. “No hay duda, tenemos ventaja con él“, agradeció La Pulga, que cargó con enorme dureza contra el colegiado, el español Mateu Lahoz, después de un desenlace bronco, con ajustes de cuentas con el pasado.

