El Serbia-Suiza que se jugó ayer y que permitió a los suizos acceder a los octavos de final tras imponerse por 2-3, estuvo cargado de polémica, y no ciertamente deportiva pero sí política. El jugador que anda detrás de todo el lío es Granit Xhaka, que se puso una camiseta de su compañero de selección Jashari, el cual no ha debutado todavía en el campeonato y que tiene el mismo origen albano-kosovar que su capitán.

