Una <strong>Francia irreconocible</strong>, con hasta nueve cambios con respecto al once que ganó a Dinamarca, se estrelló ante el infierno tunecino que le esperaba en el <strong>Education City.</strong> Porque la realidad es que Túnez jugó como en casa, con una hinchada enloquecida que soñó con meterse en los octavos con el gol de su mejor jugador, <strong>Khazri.</strong> Cierto es que Francia no se jugaba casi nada porque, pese al triunfo de Australia, sigue siendo primera. Pero ya se sabe que para ganar el Mundial debe dejarse el seleccionador de hacer experimentos. Francia sacó todo el arsenal para arreglarlo pero ya fue tarde. El gol de <strong>Dinamarca</strong> que calificaba a <strong>Túnez</strong> en el otro partido tampoco llegó. Pero daba igual, con el otro duelo del grupo ya terminado y el sueño del Mundial por tanto acabado, el VAR anuló un tanto de <strong>Griezmann</strong> en el descuento que se celebró en la grada como si fuera el billete a octavos. Habían ganado a <strong>Francia</strong> y lo demás como que daba igual. Ver para creer. Al final, todos tan contentos.

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