Tata Martino falló en sus propios pronósticos. Para el argentino México solo debía jugar en Qatar con tres delanteros, entre ellos Raúl Jiménez que pasó este año 77 días lesionado. El estratega, aferrado a su idea, decía que “Chucky [Lozano] y Alexis [Vega] pueden jugar en ese lugar y cuatro [atacantes] es una exageración”. Dejó sin oportunidad a un delantero como Santiago Giménez, que progresaba en el Feyenoord, y prefirió blindar su equipo con siete mediocampistas. La realidad le respondió dos semanas después con cero goles anotados en la Copa del Mundo. Los mexicanos tienen como reto poner fin a la sequía para aspirar a octavos de final.

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