Ni siquiera fue el gol de la victoria y, sin embargo, provocó la admiración del torneo, el entusiasmo de Polonia, la felicidad de su equipo y por su puesto el éxtasis de su autor: Robert Lewandowski. El artillero por excelencia de Europa, siete veces máximo goleador de la Bundesliga, actual Bota de Oro y Pichichi de la Liga, autor de hasta 603 dianas, se estrenaba por fin en una Copa del Mundo. Habían pasado 442 minutos sin ver la portería, cuatro partidos a cero —Senegal, Colombia, Japón y México—, desde que debutó en Rusia 2018, hasta que batió a Al Owais, el portero de Arabia Saudí, y puso el 2-0. Ya no se trataba de ganar ni de clasificar a Polonia sino que su obsesión, la de su selección y de la competición, era que marcara Lewandowski.

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