Mientras Argentina busca la gloria eterna, la suya y la de Messi, la noticia más alentadora que parece haber encontrado en su angustioso arranque en Qatar -además del alivio de La Pulga ante México– es la irrupción de un chico precoz que cuando todavía no era nadie, con solo 15 años, denunciaba la injusticia del país con el 10, pedía compasión para la estrella, y hablaba con gran intensidad de la soledad del aspirante a estrella del fútbol.

