Ofreció señales en 2015, cuando sus júniors (sub-14) triunfaron en la Caja Mágica de Madrid y dejaron pistas, demostrando que en aquella hornada estaba cociéndose algo importante. Amagó cuatro años después, finalista por primera vez –en el mismo escenario– y superada entonces por la España de Nadal, cogiendo esos chicos poso y asentándose con fuerza en el circuito profesional. Y se eleva ahora Canadá, que festeja su primera Ensaladera de la Copa Davis –2-0 en la final de este domingo frente a Australia– y se consolida como el gran equipo del momento. Dominó en enero en las Antípodas, donde ganó la experimental ATP Cup, ya extinta, y se reafirma en el Martín Carpena de Málaga, testigo de la primera gran conquista: venía Canadá, golpeaba con fuerza a la puerta y ya la ha derribado.

