Marruecos está feliz tras volver a ganar un partido mundialista veinte años después. Con cuatro puntos en la clasificación da un paso de gigante para estar en octavos. Venció a Bélgica, fuera de sitio casi todo el partido; sin brillo y sin ideas para adelantarse primero o remontar la ventaja marroquí después de un error de Courtois, que se tragó el engaño de sus rivales para encajar el primer gol.

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