Japón le gana a Alemania y pierde contra Costa Rica, así de insondable es el fútbol, así de redentor para selecciones como la tica, que pasa en cuatro días de la depresión a la euforia tras rescatar las señas de identidad con las que vivió sus mejores días, las de un repliegue intensivo, las ayudas defensivas y la optimización de las oportunidades. Un solo tiro a puerta necesitó Costa Rica para marcar el gol que valió un triunfo, lo demás fue achicar, juntarse, apretar los dientes, incomodar a un rival que no encontró espacios y que cuando lo hizo se topó con una muralla que cerraba el camino a la portería. Se desesperó Japón, que se complica una clasificación a octavos de final que durante muchos minutos sintió en la mano.

