Con 20 años recién cumplidos, los hizo el viernes, Pedri (Bajamar, Tenerife) no lleva tatuajes. “No me gustan”, dice convencido. En el esperanzador estreno de España ante Costa Rica, el interior del Barcelona firmó una primera media hora sublime. “Me sentí cómodo porque tenía el balón”, asegura mientras se ajusta una camiseta de entrenamiento sin mangas. “Yo soy canario, pero este calor no tiene nada que ver. La humedad es tremenda”, advierte. Su silueta, aunque fina, es más robusta por haber aumentado las horas de gimnasio, aunque no ha cambiado la alimentación: “Salvo las croquetas de mi madre, siempre he comido muy sano”.

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