Decepción, mucha decepción. Ese es el sentir de los dirigentes del <strong>Real Madrid,</strong> con <strong>Florentino Pérez</strong> a la cabeza, a partir del mediodía del sábado cuando recibieron la comunicación por parte de <strong>Mbappé</strong> de la renuncia a lo hablado, de la confirmación de que su palabra valía más bien poco o nada. La negativa no llegó acompañada de una reacción agresiva ni despectiva hacia el futbolista. Al fin y al cabo en los últimos días ya veían que algo pasaba y que la negativa entraba dentro de lo probable.

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