Ruge Novak Djokovic, y no le faltan motivos. Acaba de destrabar un partido que aparentemente pilotaba con comodidad, pero que se ha retorcido al compás de la reacción de Stefanos Tsitsipas. El griego, demasiado ciclotímico, demasiado discontinuo en ocasiones, se ha quedado a un tris de la remontada, pero tras el 6-2, 3-6 y 7-6(4) se marcha de vacío del Palais Omnisports de Bercy, donde el serbio celebra y se relame porque el subconsciente le recuerda una serie de datos más que optimistas. Pero ojo. Entre él y su sexto cetro en el torneo francés estará este domingo (15.00, Movistar) un joven que viene pisando fuerte y que apunta alto. Se llama Holger Rune, verdugo de Felix-Augger Alissime: 6-4 y 6-2.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *