Cinco años antes de morir Francisco Cepeda ya intuía que el Tour era en el fondo, más allá de la competición deportiva, un asunto de lucha de clases. El 29 de junio de 1930, tres días antes de su debut en la carrera como miembro del equipo español —dorsal 20—, el ciclista vasco descubre que la presunción de igualdad de todos los ciclistas es falsa, una artimaña de Henri Desgrange, fundador, patrón y dueño del Tour y de la voluntad y la vida de los ciclistas.

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