Cuando tenía 16 años me mudé de San Sebastián a Valencia porque mis padres cambiaron de trabajo. Fue un viaje muy difícil para el chaval que yo era entonces. Tuve que dejar atrás mi ciudad, mi cuadrilla y, por supuesto, mi equipo. Ahora tengo allí mi vida, mi trabajo en una compañía de seguros, nuevas amistades, pero al principio fue duro y tardé un tiempo en adaptarme… Aunque uno siempre siente un poco de nostalgia por la tierra en la que creció. Por eso, hace unas semanas hice un viaje de vuelta muy especial. Cogí la bicicleta y en cinco días me planté en San Sebastián. Cerca de 1.000 kilómetros, entre ida y vuelta, con un objetivo: llegar al estadio de la Real Sociedad para ver jugar al equipo contra el FC Barcelona, en la segunda jornada de LaLiga Santander.

