Y el Barça renunció (voluntariamente) a la felicidad
Fuente: El País Original en elpais.com
Dice Jabois que no entiende cómo puede ser que haya gente que no sea del Madrid. O al menos lo decía hace un tiempo, supongo que no habrá cambiado de parecer. “Es como renunciar voluntariamente a la felicidad”, escribió allá por el mes de septiembre del año 2012. Antes, en junio de ese mismo año, Pep Guardiola decía adiós al Barça con cara de circunstancias, obligado a compartir escena con un Sandro Rosell que lo había rebautizado como “el Dalai” y se encargó de hacerle la vida imposible hasta agotar su paciencia. Para ello contó con el apoyo indisimulado de un buen puñado de altavoces mediáticos –algunos convencidos de que las verdaderas estrellas del Barça eran ellos– y la complicidad de una parte de la grada que acostumbra a confundir al máximo mandatario del club con el propio Barça: aquello sí que fue renunciar voluntariamente a la felicidad, querido Manuel.