Saltar al contenido

Olímpicos Juegos Olímpicos

Y de repente, un escupitajo

Fuente: El País Original en elpais.com

No era ni el momento, ni el lugar, si es que hay algún momento o algún lugar donde te ocurre algo como lo que le ha sucedido a Carolina Marín y el mundo no se te cae encima. Hace tiempo escuché al actor Pierce Brosnan, ex Remington Steele, ex 007, decir en una entrevista que la vida le había tratado muy bien, salvo algún escupitajo. A Carolina Marín la vida ya le había lanzado varios, pero esta vez los hados se han pasado mil pueblos. Jugaba para volver a disputar una final olímpica ocho años después y lo estaba haciendo de fábula ganando el primer set y dominando el segundo. Puede que estuviese ya contando los tantos que le faltaban (once) para cerrar el partido y darnos un alegrón. Justo entonces, a traición y sin avisar, su rodilla derecha ha hecho crack y nuestra alma se ha encogido. No hacía falta esperar diagnóstico. Nadie conoce mejor su cuerpo que un atleta, y los gritos y lloros de Carolina nos situaban en lo peor. En un instante la algarabía de un pabellón entregado han dado paso al silencio total.