El pasado 10 de octubre, Vinicius salía desde el banquillo en el partido entre Real Madrid y Villarreal en el Bernabéu. En sólo 20 minutos, completó dos regates y armó la jugada del segundo gol blanco, antes de que llegara la acción que lo cambió todo. Un tirón del pelo a Saliba, desvelado por el VAR, anuló ese tanto, que anotó el propio Vini, y derivó en una sanción de cuatro partidos de la que ya se ha cumplido uno, el pasado domingo ante el Sevilla.

