La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta útil para resolver dudas cotidianas, pero también puede servir de apoyo cuando surge un conflicto administrativo. Es lo que le ocurrió a Rafal Goral, un trabajador británico de 45 años que consiguió que le retiraran una multa de aparcamiento de 100 libras después de mantener una disputa durante tres años con la empresa responsable de la sanción. Según ha contado al diario The Independent, utilizó ChatGPT para preparar sus respuestas y organizar su defensa.

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