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Una trituradora sin pausa

Fuente: Marca

El Barcelona había comenzado la temporada de manera demoledora. Contaba sus partidos por victorias. Y no solo eso: el juego que estaba ofreciendo el equipo de Flick era excelente, con una media goleadora asombrosa. En los ocho partidos oficiales que había disputado, promediaba 4,5 tantos por encuentro. Una barbaridad, teniendo en cuenta que el equipo había renovado en verano la mitad de su delantera.