Que llegaba para marcar una era en el Atlético nadie lo dudaba. Que no había nadie mejor para heredar el trono de Griezmann, tampoco. Pero lo que no había dado tiempo a imaginar es que, tras el primer partido de su segunda temporada, Julián Alvarez también haya hecho gala de un superpoder que le convierte en el mejor lanzador de faltas que los rojiblancos han conocido en los últimos 17 años (y probablemente de más atrás, si bien los datos se recogen a partir de la temporada 2008-09).

