El Villarreal está viviendo el peor escenario posible que se le podía plantear cuando en su momento tomó la difícil decisión de cambiar de técnico. Y no era un cambio cualquiera. La marcha de un entrenador exitoso como Marcelino entrañaba sus riesgos, pero ni los más pesimistas hubieran imaginado estar en este momento de la temporada en la situación actual. Y, como en el fútbol está todo inventado, los focos apuntan a un técnico, Iñigo Pérez, obligado a dar un golpe de timón en las próximas jornadas si no quiere que la confianza que el club ha depositado en él, comience a resquebrajarse.