Dani es español, pero parte de su corazón siempre será croata. Aquí lo acogieron con 16 años y lo formaron como futbolista y persona, algo que él siempre ha agradecido. Y no sólo de palabra, también con hechos. Hace unos días conocimos que desde que abandonó el país dona el 2% de su salario bruto a Vukovar, una ciudad que sufrió de lleno las consecuencias de la guerra de los Balcanes. 

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