Un ave fénix también llamado John Wall
Fuente: El País Original en elpais.com
Hubo un tramo vital en el que a John Wall se le atragantó su propia existencia. De forma cruda y honesta lo reconocería él mismo posteriormente. Fue una época oscura, en la que la depresión ejerció como implacable demonio que, posado en su hombro, le susurraba que su viaje debía terminar. Incluso que aquello era lo mejor. A punto estuvo de ceder.