Casi un siglo después, una investigación histórica ha puesto en entredicho la coartada oficial de Adolf Hitler respecto a la muerte de su sobrina, Geli Raubal. En septiembre de 1931, la joven de 23 años apareció muerta por un disparo en el apartamento muniqués del líder nazi, con quien convivía. Aunque la versión oficial catalogó el suceso como un suicidio, la prensa y la oposición política de la época cuestionaron de inmediato dicho relato, sospechando que el futuro dictador pudo haber estado implicado en el trágico desenlace.

