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<strong>"¡Intensidad, como una roca!"</strong>, le gritaba <strong>Juan Carlos Ferrero</strong> desde el primer minuto. <strong>Alcaraz se lo repetía una y otra vez</strong>. Como si tratase de convencerse a sí mismo de que era más fuerte y de que podía. Y pudo. No sin sufrimiento ante un <strong>Tommy Paul</strong> muy veloz y más sólido aún, tal y como viene demostrando, y <strong>en un partido que se alargó demasiado por culpa de la lluvia, que detuvo el duelo en unas cuantas ocasiones</strong> <strong>(7-6, 6-7 y 6-3)</strong>.