“Necesito canalizar esta gran emoción”, dijo Stéphanie Frappart, tras conocer el pasado miércoles que se convertiría en la primera mujer en la historia en dirigir un partido del Mundial. La francesa, de 38 años, había sido designada para arbitrar el encuentro número 44 de la Copa del Mundo en Qatar, nada menos que Alemania-Costa Rica, decisivo para resolver la clasificación del Grupo E.

