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Ciclismo

Sepp Kuss, ganador de La Vuelta: “Me he sorprendido a mí mismo por cómo he manejado las cosas”

Fuente: El País Original en elpais.com

Mañana de domingo lluviosa y fea en un hotel de polígono industrial feo en Torrejón, bordeando Madrid. El glamour está dentro, of course. Está en una habitación Remco Evenepoel, el ídolo de la juventud, y por el vestíbulo pasea Jonas Vingegaard, Trine, su mujer, al lado, Frida, su hija, a hombros, y una sonrisa. “Estoy feliz, estoy feliz pese a no haber ganado la Vuelta”, dice el ganador del Tour, segundo en la Vuelta, y añade, como lo haría un cura en un sermón consolador: “La codicia no es buena”. En una mesa del vestíbulo esperan bien dobladitos unos maillots especiales Jumbo –negros con tres rayas, una rosa Giro, otra amarilla Tour y otra roja Vuelta, y, en la riñonera, la leyenda “Colouring history. The grand Tour trilogy 2023″— que recuerdan al mundo que es el primer equipo cuyos corredores ganan las tres grandes el mismo año. Una forma de colorear también las tensiones que ha generado un liderazgo compartido por tres ciclistas ambiciosos. En dos de ellas han coloreado la historia Primoz Roglic, ganador del Giro y podio en la Vuelta, y Vingegaard, pero en todas las tres solo ha pintado el ganador de la Vuelta. Los periodistas que se mueven por los bajos del hotel no han ido a ver a Vingegaard, precisamente, ni a Roglic, que no se deja ver, sino a Sepp Kuss, el cliente inesperado, el gregario de toda la vida –tres Vueltas, dos Tours, un Giro, pedaleados de lugarteniente, de ciclista de confianza, de trabajador infalible para la pareja estelar—que empezó la Vuelta sin más preocupación que la de no caerse en el llano, una mala costumbre, como recuerdan las dos tiritas casi graciosas en una ceja y en un lateral del ojo izquierdo que han sido su marca de fábrica las tres semanas de la ronda española, dos de ellas, dos tercios, vividas en el maillot rojo de líder. “Tengo cicatrices de la caída del Tour”, dice Kuss, de 29 años, norteamericano de Durango (Colorado), casado con Noemí, una mujer catalana, residente en Andorra, amor por la Vuelta antes aún de ser correspondido, y buen manejo del español hablado. “Me pongo las tiritas para protegerlas del sol tan fuerte de estos días…”