Rubiales, agitadores y la Divina Pastora
Fuente: El País Original en elpais.com
A las pocas horas de conocerse el encierro de Doña Ángeles en la iglesia de la Divina Pastora de Motril, dos primas de su hijo atendían a los medios de comunicación visiblemente contrariadas con todo lo ocurrido en las últimas semanas. “Queremos que Jenni diga la verdad”, exigió Vanesa Ruiz en varias ocasiones. “Pero vamos a ver, ¿estamos tontos o qué?”, se preguntaba una indignadísima Demelza Mejías, que parecía no terminar de comprender qué era eso tan grave que había hecho el primo Luis. Un poco más tarde y entre gran revuelo mediático, llegaban a la citada capilla un médico y la policía: Doña Ángeles llevaba cuatro horas en declarada huelga de hambre y el resto del país comenzaba a preocuparse.