A inicios del pasado mes de marzo, Oliver Blume (CEO de Volkswagen) anunció que se verían abocados a prescindir de 50.000 trabajadores durante el próximo lustro a consecuencia de la grave crisis financiera que atraviesa la compañía automovilística. En comparación, la situación en el Wolfsburgo no parece tan dramática… pero tampoco se queda demasiado atrás.

