Seis días después de la peligrosa siesta que le dejó al borde de un batacazo contra el colista en el Bernabéu, la tarde de las tres revisiones de VAR más discutidas de la historia, el Real Madrid se vio en una situación similar en Las Palmas. De nuevo por detrás, después de un comienzo a bajas revoluciones, esta vez contra un rival que se maneja muy bien en ese registro, que encuentra la comodidad con la pelota, sin urgencias, sin temblores al verse bajo presión. El equipo de García Pimienta escogió el tempo en varios tramos del duelo, hasta que marcó y de ese modo se despertó un Madrid que remontó otra vez, de nuevo con unos puñados del desorden que provoca Vinicius, y con la pizca de pizarra del córner de Kroos que cabeceó Tchouameni. Como Rüdiger contra el Mallorca. Como Lucas Vázquez contra el Alavés. El equipo de Ancelotti dormirá otra noche líder, a la espera de lo que haga este domingo el Girona en Vigo, después de despertar a tiempo en Canarias.

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