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Ciclismo

Radiografías y curas en lo alto de un puerto: tecnología médica y militar para el pelotón

Fuente: El País Original en elpais.com

Antes de acabar la segunda etapa, el director médico de la Vuelta llamó a la Unidad móvil medicalizada que siempre aguarda en las metas, donde están los trabajadores de Comitas. “Dylan Van Baarle, dorsal 8 del equipo Visma. Una caída de costado…”, empezó a decir. Suficiente para que el equipo de galenos pusiera en marcha el protocolo. O, lo que es lo mismo, activara el equipo de radiodiagnóstico (rayos-X) a la espera de la llegada del corredor. Cinco minutos más tarde, ya con las imágenes, el doctor del equipo Visma, el director médico de la Vuelta y los galenos que estaban conectados vía satélite (o internet, dependiendo de lo remoto que esté el lugar) entendieron que el ciclista no podía seguir en carrera, que tenía microfisuras en la pelvis que le impedían la movilización completa. Fue el primer diagnóstico y paciente de esta Vuelta -el año pasado se llegaron a hacer más de 80 placas a unos 55 pacientes-, una ayuda que desde el pelotón agradecen, pues con ellos en la meta no tienen que desplazarse a ningún hospital, todo un engorro dependiendo del lugar en el que finalice la etapa, en ocasiones en lo alto de un risco. Ayer, sin embargo, sumaron otros dos, pues Rigoberto Urán (EF) -se retiró de la carreta- y Andreass Kron (Lotto) también pasaron por boxes.