Francia había preparado el escenario para celebrar su día grande, pero Tadej Pogacar volvió a apropiarse de la fiesta. En las carreteras volcánicas del Cantal, entre banderas tricolores, calor y una sucesión de puertos sin apenas descanso, el maillot amarillo firmó otra demostración de poder. Atacó cuando todos sabían que iba a hacerlo y, aun así, nadie pudo seguirlo. Su victoria número 24 en el Tour de Francia llegó como llegan casi todas últimamente: con una mezcla de superioridad y naturalidad que convierte lo extraordinario en costumbre.
La jornada · martes, 14 de julio de 2026
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