A 200 metros de la cancha de <strong>San Lorenzo de Almagro</strong> creció un niño que se pasaba horas y horas jugando al fútbol, al baloncesto y desafiándose con sus amigos a pruebas de atletismo. Era <strong>Héctor José Rial Laguía</strong> (1928-1991) y nadie podía imaginar que ese crío poseído por el deporte se convertiría en el primer héroe del <strong>Real Madrid</strong> en la Copa de Europa, el delantero que con sus dos goles en el <strong>Parque los Príncipes</strong> el 13 de junio de 1956 pusiera la primera piedra de lo que hoy es el gran imperio del fútbol mundial. Es la primera de las 14 que lucen en el museo del <strong>Bernabéu</strong>, el que se prepara para recibir el 1 de junio a una nueva hermana.

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