Pasar de cuartos en el Mundial
Fuente: El País Original en elpais.com
Agosto es ese periodo amado y odiado a partes iguales. Es ese mes en el que convergen aquellos que ya han vuelto de las vacaciones y no les queda más remedio que seguir viviendo del recuerdo, y los que disfrutan de ellas viendo la vida pasar desde algún chiringuito y con los pies a remojo. Nada nuevo. Es algo cíclico e inherente a esta época, que se repite cada año, como el olor a crema, la arena pegada o las quejas, porque “este calor no se puede aguantar”. Agosto también es ese mes en el que no hay un metro para plantar las sombrillas en ningún recoveco de la costa española, y es el momento de disfrutar, por fin, del sol en el norte. También es el mes de “qué bien se aparca en Madrid”. Agosto es el fin y el inicio de muchas cosas.