Orgulloso fútbol local
Fuente: El País Original en elpais.com
Cuando tenía diez años, una tarde mis padres recibieron a unos amigos de cierta ciudad de provincias cuyo nombre no diré ahora para no ganarme enemistades. El caso es que aquellos amigos tenían un niño de mi edad y ya saben: pórtate bien, déjale tus juguetes, hazle caso, es tu invitado. Recuerdo que mientras los mayores conversaban de sus cosas, yo intenté cumplir mi palabra y ser amable y atenderle, pero me resultaba imposible conectar con ese chaval tímido hasta el extremo que respondía a mis palabras con murmullos y secos monosílabos. Los silencios entre nosotros eran abismos. En una de esas, desesperado, saqué el mejor comodín que existe para entablar conversación con un desconocido y le pregunté si le gustaba el fútbol. Él levantó su mirada, sonrió lleno de ilusión y asintió con la cabeza. “¿Y cuál es tu equipo?”, insistí. Entonces alzó el mentón y dijo que era hincha del club de su ciudad, esa ciudad de provincias que no quiero nombrar para no ser odiado por sus habitantes. En aquel entonces aquel equipo se arrastraba por la Segunda División B. Juro que mi reacción no fue premeditada y que lo que respondí me salió del alma. Resulta que le miré con compasión y dije: “Joder, pobre. Lo siento”.