Siempre es bonita ver a la Fórmula 1 en Bakú, un destino caucásico en el que nunca pensaríamos que el Gran Circo tendría tradición. Pero sus carreras son bonitas y siempre el Gran Premio de Azerbaiyán deja momentos de máximo estrés y resoluciones diferentes. La victoria de George Russell por poco más de una décima sobre Max Verstappen es un ejemplo perfecto, un final precioso en una carrera que dejó a los españoles con la cara de Carlos Sainz (10º y punto) y la cruz de Fernando Alonso (abandono en la vuelta 22).

