Se le pregunta a Carlos Alcaraz una y otra vez el porqué, la necesidad de esos giros que él mismo trata de enmendar, pero que se repiten. Y el murciano hace autocrítica: efectivamente, las desconexiones están ahí, al parecer inevitables, pero, zorro él, le da la vuelta al planteamiento. ¿Y ahora quién puede conmigo, si aun entrando en la boca del lobo me mantengo de nuevo en pie? No desde luego Ugo Humbert, francés y zurdo, 26 años y 16º del mundo. Es bueno. Loable el arrojo y ese querer debatir hasta el final, insurgente, pero también rendido el francés, como cuatro días antes Aleksandar Vukic y dos atrás Frances Tiafoe. Lo intentaron, que no es poco: 6-3, 6-4, 1-6 y 7-5 (en 2h 58m). El vencedor, por tanto, abraza ya los cuartos de final de este Wimbledon, en los que se topará el martes con el ganador del pulso pendiente entre Roberto Bautista y Tommy Paul. Advertido está quien quiera (o pueda) ponerse enfrente. El campeón sigue agrandándose.

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