El orden no está reñido con la imaginación y eso es algo que Mourinho tiene muy claro. Un equipo necesita mecanismos para funcionar, pero también futbolistas capaces de salirse del guion, interpretar los espacios y convertir una jugada casi intrascendente en una ocasión de gol. En ese equilibrio entre disciplina y talento individual quiere construir el portugués la identidad ofensiva del Madrid.

