McNulty vence en Bérgamo en un Giro de Italia en el que los favoritos siguen paralizados por el miedo
Fuente: El País Original en elpais.com
El anticiclón ha llegado al Giro y atravesando Sedrina, el pueblo en el que Felice Gimondi, gran campeón en los tiempos de Merckx, le quitaba la bici a la cartera, su madre, y aceleraba libre bajo el mismo sol cálido que inspira a Ben Healy, el inconformista, melena y casco, que tiemblen todos, a atacar al grupo de evadidos –17 en la escapada—cuando quedan aún 70 kilómetros y un puertarraco, el Roncola Alta, para llegar a la meta de Bérgamo. ¿Dónde vas, loco? Espera a la Roncola, le grita su director por el pinganillo al irlandés de Birmingham, alérgico al miedo que paraliza al Giro, que secuestra la voluntad de todos. Healy, clasicómano en el alma, hombre de acción y movimiento, y tanta clase, se frena. Ataca, claro, en la Roncola. Tanto desperdicia en tantas aceleraciones sin sentido, que no logra irse solo. Con él llegan a la ciudad lombarda, sus murallas, la llanura padana a sus pies, el italiano Marco Frigo y el norteamericano Brandon McNulty, la inteligencia, que gana.