Lejos del fragor de la Liga, de los árbitros y de las sanciones, el Real Madrid ha encontrado en la Champions su patio tranquilo. Allí recibe esta noche al Leipzig con el pleno de victorias intacto y la sensación de que Europa, por ahora, le sienta mejor que su propio país. La cita devuelve a Vinicius al once: el brasileño, sancionado en la Liga, aprovecha el paréntesis europeo para reaparecer de inicio. En la sala de máquinas, Mourinho apuesta por el talento de Bernardo Silva y el músculo de Camavinga, un doble perfil con el que pretende dominar el centro del campo.

