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Más amigos que el día de mi funeral

Fuente: El País Original en elpais.com

Cuando Nicole se acerca al borde de la mesa con la bandeja de cervezas suele esperar unos segundos antes de intentar entregarlas a los comensales. La mujer primero se para, observa la televisión y a partir de ahí decide su siguiente movimiento. Si en ese momento alguno de los dos equipos está cerca del área contraria con posibilidades de gol, aguanta de pie con la primera jarra en la mano. Por el contrario, si considera que el partido se encuentra en un momento intrascendente, entonces sí, reparte la mercancía. No se trata de superstición, sino más bien de una táctica para prevenir daños. Esta temporada han sido varios los bocadillos y los botellines que han acabado en el suelo cuando intentaba colocarlos al tiempo que el bar al completo —todo hombres, salvo una señora que permanece siempre sentada junto al marido— se levantaba para cantar gol.